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Pin Armonizador - 1 Nota Pin Armonizador
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Pin Armonizador - 1 Nota

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$15.000 
IVA incluido

Barra metálica afinada en Do sobre base de madera, con mazo incluido.

Entrega una nota limpia, de sonido muy puro y sostén largo, ideal para abrir y cerrar sesiones de sonoterapia, meditación o yoga, y para marcar transiciones en el aula sin levantar la voz.

No requiere técnica previa: se toma con una mano y suena desde el primer golpe.

El modelo de entrada de la familia de pines armonizadores.

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Un solo golpe, y una nota limpia que se queda flotando en la sala mucho más de lo que uno espera. Eso es un pin armonizador: una barra de metal afinada, montada sobre una base de madera, que se toca con un mazo y entrega un sonido de una pureza casi de laboratorio. Sin armónicos peleando entre sí, sin cola metálica. Una nota, y silencio alrededor.

Procedencia y uso. No es un instrumento ancestral y no vale la pena inventarle un origen: es un desarrollo moderno, heredero directo del diapasón de los afinadores y de la campana que marca el inicio y el cierre en salas de meditación. Se popularizó en el mundo del yoga, la sonoterapia y sobre todo en el aula, donde reemplazó a la voz alzada del profesor: en muchas escuelas, un pin armonizador es lo que anuncia que se cambia de actividad, y los niños aprenden a escuchar hasta que la nota se apaga por completo antes de moverse. Ese uso —marcar un umbral con sonido en vez de con palabras— es el que lo trajo al trabajo con sonido.

Construcción. Una barra de aleación metálica afinada, sujeta a la base de madera en sus puntos nodales: los dos lugares exactos donde la barra casi no vibra. Ese detalle es todo el instrumento. Si se fijara en cualquier otro punto, el soporte se comería la vibración y el sonido moriría en un segundo; sujeta donde corresponde, la barra queda prácticamente libre y puede sostener la nota largo rato. La base de madera cumple además el papel de mango: se toma con una mano, se golpea con la otra y el cuerpo no interfiere.

Afinación. Está afinado en Do, la tónica de la escala. No es un detalle menor: es la nota de referencia por excelencia, la que sirve para dar el tono a un grupo antes de cantar, para afinar el oído y para volver siempre al mismo punto de partida. Y es la primera barra de la familia: los modelos de 2, 3 y 7 notas continúan desde aquí.

Rasgo sonoro. Es probablemente el sonido más puro de todo el catálogo. Muy pocos armónicos, ataque suave y un sostén largo y parejo que se desvanece sin sobresaltos. A diferencia de un cuenco, que entrega un sonido complejo y ondulante, el pin armonizador entrega una sola línea, nítida y fácil de seguir con el oído. Por eso funciona tan bien como referencia: es difícil perderle el rastro.

Para quién es. Para sonoterapeutas y facilitadores que necesitan abrir y cerrar una sesión con una señal clara; para profesores de yoga y meditación que quieren marcar el inicio y el final de una práctica sin hablar; para profesores, educadoras de párvulos y terapeutas que trabajan con grupos de niños —es, de lejos, la herramienta de atención más elegante que existe para un aula—; y para cualquiera que quiera empezar una práctica personal de escucha con lo más simple posible. Es también el modelo de entrada natural: si nunca has tenido un instrumento de sonido, este cuesta poco, no requiere ninguna técnica y se usa desde el primer minuto.

Cómo se toca. Se sostiene la base de madera con una mano, dejando la barra libre en el aire, y se golpea la barra por el centro con el mazo, con un movimiento corto y suelto. No hay que apretar ni acompañar el golpe: mientras menos lo sujetes, más largo suena. Un ejercicio que funciona con cualquier grupo, y con uno mismo: golpear una vez y quedarse en silencio hasta que la nota se apague del todo. Dura más de lo que parece, y esa espera es el ejercicio completo.

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